Al acercarnos a un avión nos llaman la atención sus pequeñas ruedas en proporción al enorme fuselaje y las amplias alas. Estas ruedas deben soportar un gran peso y, además, permitirle despegar y aterrizar a alta velocidad, así como moverse en las pistas de los aeropuertos.
El número de ruedas de un avión varía entre los modelos, ya que depende de factores como el peso de la aeronave y el diseño del tren de aterrizaje, entre otros. Por ejemplo, el Boeing 777 utiliza 14 neumáticos, el Airbus A380 22 y el Antonov An-225, 32.
Entre el frío y el calor extremos
Al igual que en otros vehículos, la rueda de un avión se compone de una llanta y un neumático. Sin embargo, los neumáticos de avión son más rígidos que los que se usan en los automotores, por lo que se ensamblan con pernos y una llanta de dos piezas.
Los neumáticos de los aviones son los que soportan toda la aeronave, cuando se desplaza a gran velocidad por la pista antes del despegue, y los que tocan el suelo a una velocidad considerable durante el aterrizaje.
La diferencia de temperatura que experimentan los neumáticos varía desde -40 °C durante el vuelo hasta más de 200 °C durante un breve periodo de tiempo al tocar tierra. Y deben soportar estas temperaturas de forma regular.
Además, deben estar preparados para otras situaciones extremas, como frenadas bruscas en un despegue abortado, lo que provoca que cada rueda y neumático experimente altas tensiones y temperaturas.
¿Con qué se los infla?
En lugar de aire, los neumáticos de los aviones suelen inflarse con gas inerte, siendo el nitrógeno el más adecuado. El nitrógeno seco reduce la posibilidad de incendio o explosión debido a las altas temperaturas.
La presión nominal para los neumáticos de los automóviles oscila entre 30 y 40 psi. Sin embargo, para el enorme peso de un avión se necesitan más de 205 psi. Por ejemplo, el F-16, un caza clásico estadounidense, requiere 320 psi.
La mayoría de las ruedas de los aviones están equipadas con una válvula de alivio de sobrepresión, que evita la sobrecarga del neumático durante el inflado con nitrógeno, lo que contribuye a prolongar su vida útil.
En este punto, es importante destacar que la presión de los neumáticos está regulada por motivos de seguridad. Normalmente, un neumático debe soportar cuatro veces su presión nominal durante al menos tres segundos, lo que significa que es muy difícil que se revienten por inflarlos en exceso.


