¿Qué combustible usan los aviones y por qué no pueden cargar nafta común?

Qué combustible usan los aviones y por qué no pueden cargar nafta común

Cada vez que un avión despega, una de las preguntas que suele surgir entre los pasajeros es qué tipo de combustible utiliza. Aunque muchos imaginan que es una especie de «nafta para aviones», la realidad es bastante diferente.

La inmensa mayoría de los aviones comerciales, como los Boeing 737, Airbus A320, Boeing 777 o Airbus A350, funcionan con Jet A-1, un combustible derivado del petróleo muy similar al queroseno, aunque especialmente refinado para la aviación.

Este combustible fue elegido porque ofrece varias ventajas fundamentales. Tiene una gran capacidad para generar energía, soporta temperaturas extremadamente bajas sin congelarse y es mucho más seguro que la gasolina común. A la altura de crucero, donde vuelan los aviones comerciales, la temperatura exterior puede descender hasta los 50 grados bajo cero, por lo que el combustible debe seguir fluyendo normalmente hacia los motores.

¿Por qué no usan la misma nafta que un automóvil?

La respuesta es sencilla: porque los motores son completamente diferentes.

Los aviones de pasajeros utilizan motores a reacción o turbinas, diseñados para funcionar con queroseno de aviación. Si se les cargara gasolina común, no funcionarían correctamente y podrían sufrir graves daños.

En cambio, muchas avionetas pequeñas con motores de pistón sí utilizan un combustible parecido a la gasolina, conocido como AVGAS (Aviation Gasoline), que posee un alto octanaje y características específicas para ese tipo de aeronaves.

¿Cuánto combustible consume un avión?

Aunque suele decirse que los aviones consumen enormes cantidades de combustible, también es cierto que transportan a cientos de pasajeros al mismo tiempo.

Por ejemplo, un Boeing 737 puede consumir alrededor de 2.500 litros de combustible por hora de vuelo. Sin embargo, al dividir ese consumo entre todos los pasajeros, el gasto por persona resulta comparable, e incluso en algunos casos inferior, al de un automóvil que realiza un viaje largo con uno o dos ocupantes.

En los vuelos de larga distancia, aeronaves como el Boeing 777 o el Airbus A350 pueden despegar con más de 100.000 litros de combustible en sus tanques, dependiendo de la ruta, la carga y las condiciones meteorológicas.

El combustible del futuro

La industria aeronáutica trabaja desde hace varios años en reducir su impacto ambiental mediante el uso de los llamados combustibles sostenibles de aviación, conocidos por sus siglas en inglés como SAF (Sustainable Aviation Fuel).

Estos combustibles pueden producirse a partir de aceites vegetales usados, residuos orgánicos, grasas recicladas e incluso otras materias primas renovables. Su principal ventaja es que permiten disminuir las emisiones de dióxido de carbono durante su ciclo de vida sin necesidad de modificar los motores de los aviones actuales.

Por ahora, el SAF se utiliza mezclado con el combustible convencional, aunque la expectativa del sector es que su participación aumente progresivamente durante los próximos años.

En definitiva, cuando un avión comercial despega, no lo hace con gasolina común sino con un combustible especialmente diseñado para soportar las exigencias de la aviación moderna: el Jet A-1, un derivado del queroseno que combina eficiencia, seguridad y confiabilidad para transportar millones de pasajeros alrededor del mundo todos los días.

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