Un avión ¿tiene caja de cambio o de velocidades para acelerar o desacelerar?

Un avión ¿tiene caja de cambio o de velocidades para acelerar o desacelerar?

A diferencia de un automóvil, un avión comercial no tiene una caja de cambios con diferentes marchas para aumentar o reducir la velocidad. Las turbinas que impulsan a la mayoría de los aviones de pasajeros están diseñadas para funcionar dentro de determinados regímenes de giro y no necesitan cambiar de relación de transmisión para acelerar. La velocidad de la aeronave se controla principalmente modificando la cantidad de empuje que producen sus motores.

En un avión equipado con motores turbofán, los pilotos utilizan las palancas de potencia para solicitar más o menos empuje. Al aumentar la potencia, aumenta el flujo de aire que atraviesa el motor y se incrementa la energía de los gases que salen por la parte posterior. Al mismo tiempo, el gran fan delantero acelera una enorme cantidad de aire hacia atrás. Como reacción, el avión recibe un empuje hacia adelante y puede aumentar su velocidad.

Esto no significa que el motor simplemente “acelere” como el de un automóvil. Una turbina gira a velocidades muy elevadas y sus diferentes etapas de compresión y turbina están diseñadas para trabajar coordinadamente. El sistema de control electrónico del motor regula automáticamente parámetros como el flujo de combustible para obtener el empuje solicitado sin superar los límites de temperatura, presión o velocidad de giro.

Además, la velocidad de un avión no depende solamente de la potencia de sus motores. La resistencia aerodinámica aumenta considerablemente cuando la aeronave vuela más rápido, por lo que llega un momento en que un incremento de potencia produce un aumento relativamente pequeño de velocidad. También influyen la altitud, el peso, la temperatura exterior y la configuración aerodinámica del avión.

En los aviones con hélice, el principio es algo diferente. Algunos utilizan cajas reductoras que permiten que la hélice gire a una velocidad adecuada aunque el motor funcione a un régimen mucho mayor. Pero tampoco se trata de una caja de cambios equivalente a la de un automóvil: su función principal es adaptar las revoluciones del motor a las que necesita la hélice.

Por eso, cuando un piloto quiere que un avión comercial vaya más rápido, no cambia de “segunda” a “tercera” ni de “cuarta” a “quinta”. Simplemente aumenta el empuje dentro de los límites establecidos para el motor y la aeronave. La combinación entre ese empuje y la aerodinámica determina finalmente qué velocidad puede alcanzar el avión.

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