¿Quién decide si un avión puede aterrizar sobre una pista cubierta de nieve?

¿Quién decide si un avión puede aterrizar sobre una pista cubierta de nieve

Las pistas, en determinadas latitudes, se cubren de nieve. Los aviones siguen utilizándolas porque la vida continúa. Pero, ¿quién decide si una pista blanca está habilitada para aterrizar? ¿El comandante? ¿La torre? ¿La experiencia?

En realidad, lo decide un conjunto de datos objetivos y cálculos de performance. Y todo comienza con un documento llamado SNOWTAM.

El SNOWTAM es un reporte estandarizado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que informa el estado de la pista.

No dice simplemente «hay nieve». Especifica el tipo de contaminante (nieve seca, húmeda, slush, hielo o agua), su espesor, el porcentaje de pista afectado y la capacidad de frenado esperada.

Ese frenado se expresa mediante el Runway Condition Code (RWYCC), una escala que va del 6 al 0, de pista seca a piso inferior al mínimo aceptable, pasando por buen frenado, bueno a medio, medio, medio a pobre y pobre. Cada número cambia completamente los cálculos de aterrizaje.

Pero el RWYCC es solo una parte de la ecuación. La tripulación también considera: peso del avión, viento, temperatura, longitud y pendiente de la pista, tipo y espesor del contaminante y configuración del avión.

Con esos datos se calcula exactamente la distancia necesaria para detenerse. Estos cálculos no se hacen «a ojo». Se obtienen de los manuales de performance del fabricante de la aeronave y de los procedimientos aprobados de cada compañía.

Si los números cumplen los márgenes exigidos, se puede aterrizar. Si no cumplen, la aproximación no continúa.

Por eso puede ocurrir que un avión aterrice sin inconvenientes y otro, pocos minutos después, espere o se desvíe. Basta con que cambien el viento, el peso del avión o un nuevo SNOWTAM informe un deterioro del frenado para que el resultado de los cálculos sea diferente.

Muchos pasajeros creen que un piloto «se anima» o «se la juega» cuando hay nieve. La realidad es exactamente lo contraria. En la aviación comercial moderna no hay lugar para las corazonadas. Cada decisión está respaldada por procedimientos, datos y márgenes de seguridad muy conservadores.

Cuando un vuelo se demora, entra en espera o se desvía por nieve, no significa que el avión no pudiera aterrizar. Significa que los márgenes de seguridad dejaron de existir.

Fuente: Kike Lippi

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