¿Cómo funciona la reversa de un avión y por qué es una aliada clave para frenar con seguridad?

¿Cómo funciona la reversa de un avión y por qué es una aliada clave para frenar con seguridad

Cuando un avión toca la pista después del aterrizaje, el trabajo todavía no terminó. Reducir la velocidad de una aeronave que pesa decenas o incluso cientos de toneladas requiere la acción coordinada de varios sistemas. Uno de los más llamativos es el inversor de empuje, conocido popularmente como «reversa», un mecanismo que suele generar curiosidad entre los pasajeros por el fuerte ruido que produce.

Aunque muchos creen que la reversa es la responsable principal del frenado, en realidad forma parte de un conjunto de sistemas que trabajan en simultáneo para detener la aeronave de forma segura.

¿Qué hace exactamente la reversa?

El inversor de empuje no hace que el motor gire hacia atrás. Lo que hace es modificar la dirección del flujo de aire generado por la turbina.

Tras el aterrizaje, unas compuertas ubicadas en el motor se despliegan y redirigen parte del aire hacia adelante. De esta manera se genera una fuerza opuesta al sentido de avance del avión, ayudando a disminuir la velocidad.

En otras palabras, el motor sigue funcionando normalmente, pero parte de su empuje se utiliza para colaborar con el frenado.

¿Por qué resulta tan efectiva?

La gran ventaja de la reversa es que no depende del contacto entre las ruedas y la pista.

Mientras los frenos convencionales necesitan adherencia para ser eficaces, el inversor de empuje actúa directamente sobre el aire. Esto cobra especial importancia cuando la pista está mojada, contaminada con nieve o hielo, o cuando las distancias disponibles para detener la aeronave son reducidas.

Sin embargo, la reversa no reemplaza a los frenos. Forma parte de un sistema integrado junto con:

  • Los frenos de las ruedas.
  • Los spoilers o aerofrenos, que eliminan sustentación para aumentar el peso sobre el tren de aterrizaje.
  • El sistema automático de frenado (autobrake), cuando está disponible.

No se activa «a ojo»

El despliegue del inversor de empuje está regulado por procedimientos muy precisos.

Los pilotos conocen exactamente en qué momento debe activarse, durante cuánto tiempo mantenerlo y cuándo comenzar a reducir su utilización a medida que disminuye la velocidad.

Su uso no responde únicamente a la intuición del comandante, sino a procedimientos establecidos por el fabricante de la aeronave, las condiciones meteorológicas, el estado de la pista y las políticas operativas de cada compañía aérea.

Una utilización inadecuada puede generar esfuerzos innecesarios sobre los motores, aumentar el desgaste e incluso comprometer la estabilidad direccional del avión en determinadas circunstancias.

¿Siempre se utiliza?

No necesariamente.

En muchos aeropuertos, especialmente cuando la pista es larga y está seca, las tripulaciones emplean una reversa reducida para disminuir el desgaste mecánico y el consumo de combustible.

Por el contrario, cuando las condiciones de frenado son desfavorables o la pista es corta, suele utilizarse una mayor potencia de reversa para maximizar la desaceleración.

Mucho más que un simple botón

Aunque para el pasajero todo parezca resumirse al característico ruido que se escucha pocos segundos después del aterrizaje, detrás de esa maniobra existe una compleja combinación de ingeniería, procedimientos y entrenamiento.

La reversa es una herramienta de seguridad diseñada para complementar a los frenos y permitir que el avión reduzca su velocidad de manera controlada, especialmente en situaciones donde cada metro de pista puede marcar la diferencia.

Por eso, más que un mecanismo llamativo, el inversor de empuje representa uno de los sistemas que contribuyen a que cada aterrizaje concluya de forma segura.

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