Cuando un avión aterriza, comienza una operación que muchas veces pasa inadvertida para los pasajeros. Mientras la aeronave permanece en tierra, diferentes equipos trabajan para que pueda volver a despegar en el menor tiempo posible y en condiciones seguras.
El proceso comienza apenas el avión llega a su posición de estacionamiento. Allí intervienen los equipos de tierra, que se encargan de colocar los elementos necesarios para atender a la aeronave y comenzar las distintas tareas.
En un avión de pasajeros, por ejemplo, se realiza el desembarque de los viajeros y se retiran sus equipajes. Al mismo tiempo, el personal de limpieza prepara la cabina para el siguiente vuelo y los equipos correspondientes realizan la carga de combustible, alimentos y otros suministros.
Se descarga la carga
En los vuelos que transportan mercancías, una de las tareas principales es retirar la carga que llegó a bordo.
Los pallets, contenedores y otros elementos utilizados para transportar las mercancías son descargados y trasladados a las instalaciones correspondientes. Allí comienza otro proceso logístico que puede incluir controles, clasificación y distribución hacia el destino final.
Al mismo tiempo, si el avión debe continuar hacia otra ciudad, comienza la preparación de la carga que llevará en su próximo vuelo. Cada minuto es dinero. Pero velocidad no implica desorden. Todo lo contrario.
Una nueva carga para el próximo destino
La carga que subirá al avión no se coloca de cualquier manera. Cada envío debe ser pesado y ubicado de acuerdo con un plan de estiba que tiene en cuenta el peso y la distribución dentro de la aeronave.
La posición de cada carga es importante, porque el avión debe mantener su centro de gravedad dentro de determinados límites durante el vuelo.
Por eso, mientras algunos trabajadores descargan mercancías, otros pueden estar preparando los nuevos envíos que serán colocados en la aeronave.
Revisiones antes de volver a volar
Mientras se realizan las operaciones en tierra, el avión también es sometido a diferentes controles.
La tripulación y los equipos de mantenimiento realizan las inspecciones correspondientes para comprobar que la aeronave se encuentra en condiciones de continuar operando. Se revisan distintos sistemas y componentes y, si es necesario, se realizan tareas de mantenimiento.
El tiempo disponible para estas operaciones depende del tipo de vuelo, del aeropuerto y de la planificación de la aerolínea. En determinados casos, un avión puede permanecer varias horas en tierra; en otros, la preparación para el siguiente vuelo debe realizarse rápidamente.
Cuando todo está listo
Una vez finalizadas las tareas, se cierran las puertas y se comprueba que la carga esté correctamente asegurada. La tripulación recibe la información necesaria para el vuelo y se realizan los últimos procedimientos antes de abandonar la posición.
El avión entonces comienza a desplazarse hacia la pista, ya sea por sus propios medios o mediante un vehículo de remolque, dependiendo de la configuración del aeropuerto y de la aeronave.
Para los pasajeros, todo esto puede parecer una espera de algunos minutos. Pero detrás de cada avión que vuelve a despegar existe una operación coordinada en la que participan numerosos profesionales.
El objetivo es que, después de aterrizar, la aeronave pueda estar nuevamente preparada para cumplir su próximo vuelo de manera segura y eficiente.


